POR Lic. Miguel Ángel Ramírez Vargas FOTOS Sergio Tapiro

LIC. MIGUEL ÁNGEL RAMÍREZ VARGAS

Soluciones Jurídicas

Personas físicas o morales existimos y cohabitamos en una sociedad regulada por leyes y normas, derivado de ese mismo suceder diario, tarde o temprano de manera intencionada o accidental nos vemos involucrados en situaciones o problemas de carácter legal por lo que igualmente para salir adelante se ocupa el auxilio de ese profesional llamado Licenciado en Derecho o Abogado. El objetivo de los servicios que brinda un Abogado es básicamente ofrecer ese apoyo y tranquilidad en momentos donde el futuro se torna incierto.

Es necesario que los abogados escuchemos con mucha atención a nuestros representados y así podamos conocer cuáles son las expectativas al comienzo de la relación, para, en la medida de lo posible, contribuir a la correcta concreción de las mismas, evitando así que la relación profesional comience viciada derivada de unas perspectivas alejadas de la realidad.

El servicio jurídico nunca es un fin en sí mismo, sino un medio que nuestro representado integra en su actuar con la intención de alcanzar un determinado propósito. Por estas razones resulta infructuoso a los efectos de prestar el servicio jurídico tratar de descubrir los objetivos del cliente y lo máximo que podemos deducir cuando acude al despacho es que persigue mejorar una situación que siente como molesta y perjudicial en su vida. Busca suprimir un estado actual de insatisfacción y sustituirlo por otro futuro que incremente su bienestar.

Cuando una persona contrata nuestros servicios ya dispone de una idea preestablecida de lo que espera de nosotros, expectativa que en todo caso debemos igualar o superar a lo largo de nuestra intervención profesional, pues, en caso contrario, si la percepción que éste tiene al final de la prestación del servicio recibido es inferior a su nivel de expectativas, su insatisfacción estará garantizada.

Así, dependiendo de lo que ofrezcamos al comienzo de la relación contractual, nos veremos obligados en lo sucesivo a prestar dicho servicio, ya que el cliente siempre demandará la prestación en los términos ofertados y, cuando no podamos responder a su demanda. Una de las acciones más importantes que el abogado debe llevar a cabo para la formación de unas expectativas realistas es familiarizar al cliente con los procedimientos y normas de trabajo del despacho.

En resumen, el trabajo de un abogado es proteger y preservar los derechos de nuestros representados y en sentido contrario que cumpla de manera justa con sus obligaciones.